La Conquista de las Cumbres




Mont Blanc en 1854. Seguramente es la primera fotografía que se hizo a esta emblemática montaña


Durante miles de años las cumbres de las montañas más altas han sido un lugar desconocido, inexpugnable y misterioso para el ser humano. Es por eso que entre  la mayoría de las culturas se creía que las cimas de las montañas, que se alargaban más allá de las nubes, eran refugio de dragones, brujas, extrañas criaturas y , en el mejor de los casos, hogar de los dioses, razón por la cual el hombre ni podía ni debía pisar tan terribles lugares. No sería hasta el siglo XVIII,  que las luces de  La Ilustración iluminaban Europa, cuando las cumbres comenzaron a contemplarse con curiosidad, visión científica y afán de aventura.




Horace-Benedict Saussure


Una de estas nuevas mentes inquietas fue Horace-Bénedict de Saussure quien en su afán de desvelar el misterio de la entonces cumbre más alta de Europa, el Mont Blanc( 4.810 mtrs), ofreció una recompensa para aquellos que fueran capaces de coronar su cumbre. No tardaron en aparecer intrépidos aventureros que aceptaron el reto entre quienes se encontraban Jacques Balmat y Michael-Gabriel Paccard.



Nota: Actualmente, el monte más alto de Europa es El Elbrus con 5.642 mtrs. y está situado en la cordillera del Caúcaso.







Balmat y Paccard partieron del valle el 7 de Agosto de 1786  para iniciar lo que se convertiría en una penosa ascensión.





Ilustración de Balmat “equipado” para la montaña.


Sin equipamiento alguno, con un calzado de risa y tan sólo ayudados por unos largos palos batallaron con la nieve blanda, pasaron una gélida noche rodeados de hielo, ascendieron por el glaciar como pudieron sin una triste cuerda pero, finalmente, consiguieron alcanzar cumbre exhaustos y medio congelados, el 8 de Agosto de 1786.








Curiosa ilustración en la que el dibujante imagina como debe ser la llegada a la cumbre del Mont Blanc. Creo que el ilustrador estuvo poco afortunado con su recreación… A mi me parece que están de botellón. ¿No?


Una vez en la cumbre trataron de cumplir con una de las principales misiones que se les había encomendado, que era la de realizar algunas mediciones como medir presión, temperatura, etc. El mal estado físico de ambos no les permitió hacer unas mediciones demasiado fiables (por ejemplo, sólo midieron 6ºC de temperatura en la cumbre) pero a pesar de eso,  nadie restó un ápice de gloria a su increíble hazaña y fueron recibidos como héroes a su regreso. Acababa de nacer el alpinismo moderno.


NOTA: Por si hay algún mal pensado que cree que pudieron hacer trampa,  diré que no existe ninguna duda de que alcanzaron cumbre pues se les pudo observar  desde el valle como llegaban a la cima.


Animado por este éxito, Sassure, quien había incentivado esta hazaña, organiza una nueva expedición, esta vez algo mejor equipada y preparada para lo que se iba a encontrar y en la que participa él mismo logrando hacer cumbre apenas un año después, el 3 de Agosto de 1787 .  Esta vez sí que se pueden realizar las pruebas que Balmat y Paccard no pudieron.




Expedición de Saussure durante su descenso después de hacer cumbre. Se puede ver que al menos llevaban escalas y cuerdas.(Ilustración de 1787)




A partir de entonces, la subida al Mont Blanc se populariza y la zona se convierte en uno de los destinos turísticos preferidos de la época.









También las mujeres, como no, se apuntaron a esta nueva moda del alpinismo.





Paso en un glaciar de una intrépida dama. (1865)







Hasta la misma reina Margarita(una de las dos mujeres de la fotografía) se apuntó a la montaña. (1893)





La primera mujer que alcanzó la cumbre del Mont Blanc lo hizo en 1809 y se llamaba Marie Paradis, aunque al ser una humilde campesina de la zona, su hazaña pasó prácticamente desapercibida.





Marie Paradis


Pero “oficialmente” fue la ascensión en 1838 de Henriette d’Angeville, una dama aristocrática francesa, la que quedó registrada en los anales de la historia como la primera mujer que pisó la cumbre del Mont Blanc.






Henriette con su equipo de montaña.(1838)







Ilustración que muestra el ascenso de la expedición de Henriette. La acompañaban 6 guías y 6 porteadores que, además de los víveres necesarios, transportaban el equipaje de la noble dama que incluía, sábanas, mantas, carbón, ropa…






Ilustración de la llegada a la cumbre de Henriette. Tenía entonces 44 años.


El furor del alpinismo no tardó en extenderse por toda Europa aunque también, como no puede ser de otra manera, hubo tragedias. La primera y mayor tragedia de la se tiene constancia ocurrió en el monte Cervino en 1865. después de hacer cumbre y durante el descenso, uno de los componentes de la cordada resbaló y arrastró consigo a otros cuatro compañeros. De los siete componentes sólo regresaron dos.





Ilustración de la tragedia del Cervino.(1865)



De todos modos, los pioneros de entonces no se desanimaron y  el auge del alpinismo siguió imparable a pesar de lo precario de sus materiales.






Ascensión a los Dolomitas en 1875. Si para practicar alpinismo hay que ser un super-hombre, para hacerlo además con estos medios hay que ser un super-héroe.


Pero gracias al valor y curiosidad de estos pioneros, pronto se comenzaron a descubrir los misterios que guardaban las cumbres más altas del mundo.


Y no… No había ni dragones, ni brujas, ni dioses. ;-)






Estatua en honor de Saussure y Balmat pioneros del alpinismo.




Visto en el libro:


Héroes del Alpinismo de Paolo Lazzarin & Roberto Mantovani



Fuente

http://historiasconhistoria.es/2009/02/16/la-conquista-de-las-cumbres.php