Dc United 0 - Real Madrid 3

Dc United 0 - Real Madrid 3



Cristiano y Kaká son mediáticos, galácticos y jugadores-inversión. Ellos arrastraron a buena parte de los 72.368 aficionados que desafiaron los 35 grados del estadio FedEx Field de Washington y la hora justiciera, tres de la tarde, con la que sueña Florentino para que la Liga la vean y disfruten 2.000 millones de personas en todo el planeta. Pero el fútbol se mueve por otros códigos que van más allá del poder hipnótico que poseen estos cracks que nos fascinan a todos. Hay una segunda línea de playa en la que defienden su territorio jugadores que reivindican su espacio calzándose botas que muerden nada más atarse los cordones. Tipos como Higuaín, Robben, Granero y Pepe. Ellos asumen su rol de secundarios en la superproducción que Florentino nos ha regalado en este verano que ha recuperado la ilusión del Bernabéu.



Robben e Higuaín demostraron ser dos suplentes de bandera. El tulipán fue capaz de revolucionar él solo a todo el equipo, rebelándose contra su posible venta, y el argentino (nacido en Brest) aprovechó la ausencia forzada de su compatriota Benzema (el francés ha sido con diferencia, hasta ahora, el mejor de los tres fichajes-bandera) para reivindicarse con dos golazos. El Pipita sólo tiene 21 años (refresco la memoria para que se valore al chico como se merece) y Arjen 25. Esto demuestra la enorme profundidad de este plantillón. El primer gol de Higuaín fue calcado al que firmó este año en La Rosaleda. Cuarenta metros por delante, potencia en carrera, amago de cintura y definición sencilla y diáfana. El segundo, culminando una contra perfecta de Robben, que está picado y eso le ayuda a crecerse en cada acción. Por eso, el holandés errante se pidió la escena principal de la película con una maniobra que la suscribirían encantados Messi, el Kun, Cristiano o Kaká. Corría el minuto 68. Pase magistral del mediocentro Pepe (no es una errata, el brasileño jugó en esa posición la última media hora), control perfecto de Robben, pica el balón hacia arriba como hacía Maradona jugueteando con una mandarina y, de pronto, dibujó una sutil vaselina que dejó al portero Kocic mirando al cielo de Washington.

0-3, pescado vendido y Mijatovic satisfecho desde su descanso veraniego. El héroe de la Séptima dejó un legado más que aprovechable. Cristiano y Kaká levantarán la Décima junto a Pepe, Marcelo, Lass, Robben, Higuaín y hasta Drenthe, que tiene enamorado a Pellegrini. El DC United fue un buen esparring, hasta el extremo de que aguantó de pie hasta el descanso. Fueron los minutos en los que Raúl se mordía las uñas en el banquillo (fue suplente y los goles llegaron con él en el campo, no añado más) y Cristiano buscaba, en vano, un hueco en la delantera ocupando el sitio del capitán. Hablando de brazaletes, el que ayer no se borró de nuestras mentes fue el de Jarque. El fútbol tiene el corazón roto. El Madrid le dedicó la victoria. Lástima que eso no le devuelva la vida. Descansa en paz, jabato.

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