Estadio Único, Monumento a la Corrupción

Politica | Un monumento a la corrupción

El estadio faraónico


Daniel Scioli gastará unos 50 millones de pesos en la colocación del techo del estadio Ciudad de La Plata. La obra sigue adelante. Pero en el mismo partido, su gestión canceló 9 mil cupos de los comedores escolares. En tiempos de vacas flacas, el gobernador prioriza las obras faraónicas.


"Esta obra fue pensada como un todo” y “merece ser terminada”, argumentó el entonces secretario general de la Gobernación bonaerense, José Pepe Scioli, cuando el último año se conoció la decisión oficial de colocarle el techo al estadio Ciudad de La Plata. La Provincia ya evidenciaba las mismas flaquezas que luego se fueron profundizando en áreas tan sensibles como la salud, la seguridad, la asistencia social y la educación, pero la prioridad absoluta fue para la obra faraónica.

Curiosa elección la del gobernador Daniel Scioli. Ahora ha decidido recortar los cupos de los comedores escolares y seguir adelante con la tarea que le fue adjudicada a la compañía norteamericana Birdair, gracias a los buenos  oficios de su hermano Pepe, que terminó emigrando hacia el denarvaísmo con la satisfacción del deber cumplido. Cómo será que ni siquiera llamaron a licitación.

Las estimaciones dicen que la colocación del techo -que ya estaba pago y estuvo arrumbado durante más de 8 años en el Astillero Río Santiago- les costará a los bonaerenses unos 50 millones de pesos en total. El Gobierno, en cambio, no dice nada. Guarda en oscuros cajones los pedidos de informes que realizaron desde la oposición, y se limita a difundir propagandas triviales desde su página web.

Precisamente, uno de esos planteos no respondidos se fundamentaba en el hecho de que, con semejante inversión, “podrían adquirirse 350 ambulancias equipadas”, “100 tomógrafos” o solucionar varios de los problemas de infraestructura que padecen las escuelas públicas. Obras indispensables, pero que lamentablemente no se ven. Todo lo contrario a lo que ocurre con ese estadio que la gestión Scioli se prometió terminar (y cuya construcción demandó 80 millones de pesos, sin contar los 50 del techo).

¿Pretenderá ganarse el cariño de los hinchas de Gimnasia? ¿Buscará conquistar el afecto de los pincharratas? Hasta donde se sabe, la mole de cemento -a la que alguna vez se le ha dicho la Yacyretá bonaerense- no ha logrado horadar el apego que unos y otros tienen por sus propios terruños. Por el contrario, lo ha potenciado.

En los boliches que rodean a la Casa de Gobierno se dice que ciertos funcionarios no saben de fútbol, y que su pasión es la torta (que en este caso sería bastante generosa).

Aunque cómodo y vistoso, el mal llamado estadio Unico no ha logrado un lugar entre los favoritos de los platenses por una sencilla razón: su construcción fue vista como un despilfarro a la luz de las carencias estructurales de la Provincia y la asfixia financiera que acosa a buena parte de su población. Rutas intransitables, barrios sin agua corriente a quince minutos de la Gobernación y ausencia de créditos para vecinos y comerciantes. Pero eso sí, la cancha sin alma de 25 y 32 tendrá su techo.

Para el senador provincial Javier Mor Roig (Coalición Cívica, CC) el techado tiene varios puntos oscuros, por eso quiere que el Ejecutivo se expida sobre los costos y los plazos de entrega, entre muchas otras cosas. “El gobernador tiene criterios mediáticos y le gusta ir por las obras que se ven”, acusó.

Quizá es el mismo criterio que comenzó a mamar allá por los años ‘80, cuando era el gran protagonista de las intrascendentes aunque muy promocionadas carreras de lanchas. Luego tuvo un paso por el menemismo donde estrechó lazos con quien sería el reemplazante de Pepe: Javier Coco Mouriño, el hombre que durante algo más de dos años le administró una de las cajas más importantes de la Provincia. La del IOMA, claro.

Pero no son esos fondos los que hoy están en el ojo de la tormenta, sino los que ya comenzaron a esfumarse con el techo. Para el diputado Oscar Negrelli -también platense y de la CC- “es absolutamente descabellado que en una situación de crisis se realice semejante inversión”. En ese sentido, hizo ver que sólo en el partido de La Plata se eliminaron 9 mil cupos en los comedores escolares, con el consecuente riesgo para aquellos niños cuyos padres no pueden cubrirles las necesidades básicas.

Los cables y el anillo

Los proveedores del Estado no consiguen que les paguen en término, a los trabajadores de la administración pública les dicen que no hay fondos para un aumento digno, pero el techo sigue adelante. De hecho, ayer ingresaron al campo de juego los nudos en los que se afirmarán los cables para el armado del tercer anillo.

A buen ritmo y con financiamiento asegurado, la obra se encamina hacia su coronación final bajo la estricta mirada de Mouriño, quien designó a un nuevo project manager, en reemplazo del que se fue tras los pasos de Pepe.

En pocos meses más, Daniel hará realidad su sueño: descubrirá una placa alusiva y sonreirá para la foto en la inauguración del techo. Los hospitales públicos seguirán esperando. Y la Copa América de 2011 tendrá un estupendo escenario para su partido final. Al menos será un uso más acorde para este monumento a la corrupción, que se inauguró con un recital de Los Nocheros.

La oposición quiere saber

Desde la oposición acusan a Scioli de no responder los requerimientos que buscan arrojar luz sobre el destino que le asigna a los fondos de los bonaerenses. El tema no es menor, ya que los propios funcionarios han dicho que no tenían recursos suficientes para afrontar los pagos. Prueba irrefutable de ello, las demoras que debieron soportar los prestadores -médicos y farmacéuticos- del Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA).

Uno de los pedidos de informes que la Coalición Cívica presentó en la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires preguntaba si se realizó un análisis de los hechos que en su momento llevaron a prescindir del techo del estadio Ciudad de La Plata, y pedía un detalle de los costos del estadio en actividad y los estimados durante su paralización para la ejecución de la obra. También indagaba sobre la fuente de financiamiento y los fondos para afrontar los pagos, pero las respuestas jamás llegaron.

Un partido que jugaron varios

Más allá del argumento que usó el gobernador Daniel Scioli para embarcarse en la faraónica aventura del techado del estadio -dijo que era imperioso porque las estructuras se deteriorarían-; y al margen de la escandalosa forma en la que le adjudicó el millonario trabajo a la empresa Birdair -adujo que era la única en condiciones de hacerlo-, la construcción de esa cancha reconoce antiguas raíces en nuestra ciudad. Al punto que aquellos que pisan los 40 recuerdan haberlo escuchado de chicos.

La historia reciente cuenta que en 1991, el gobierno de Antonio Cafiero donó 36 hectáreas para construirlo. Poco después, el arquitecto Roberto Ferreira ganó el concurso de proyectos y se adjudicó un presupuesto de 20 millones de pesos (o dólares, ya que por entonces regía el famoso uno a uno).

En 1996 y con Duhalde a la cabeza, la administración provincial introdujo la novedad del techo. Birdair proveyó la membrana de carbono y fibra de vidrio, y el presupuesto se multiplicó.

Los trabajos siguieron su curso pero los conflictos gremiales, las inundaciones y los problemas con las constructoras hicieron que se detuvieran entre 2000 y 2001, cuando la caída de De la Rúa arrastró al bonaerense Carlos Ruckauf. La inauguración recién llegaría en 2003, pero con un concierto de Los Nocheros.

Después sí hubo varios partidos -incluso Gimnasia y Estudiantes lo usaron para encuentros internacionales- pero ahora volvieron a cerrarlo para colocarle un techo, cuyo millonario presupuesto hubiera servido para construir jardines de infantes.

El mal uso de los recursos del Estado -provenientes de los impuestos que paga la población- es precisamente uno de los cuestionamientos que realiza el senador provincial Fernando López Villa (Coalición Cívica). “No tienen en claro cuáles son las prioridades de la gente”, dijo, y agregó que antes de realizar semejante erogación deberían haberse atendido las necesidades de los centros asistenciales (muchos de los cuales están literalmente en terapia).

Uno de los argumentos a los que apeló Scioli para gambetear el llamado a licitación es a todas luces curioso. Dijo que la empresa era la misma que había vendido el techo hace ocho años. ¿Y?

Qué se podía haber hecho con lo que sale el techo del estadio $ 50 millones

Comprar 350 ambulancias equipadas, pues actualmente la flota en los hospitales públicos trabaja por encima del límite operativo
Adquirir 100 tomógrafos
Sólo con el 50% de ese dinero se podrían solucionar los problemas edilicios de las escuelas bonaerenses, especialmente las deterioradas instalaciones de gas

Qué se podría realizar con la inversión total en el estadio $ 130 millones

Construir 2.000 viviendas sociales

Construir 32 escuelas con 10 aulas, gimnasio de 20 por 30, sala de computación, laboratorio, biblioteca y cocina. Cada escuela albergaría a 700 chicos

Otorgar créditos de 100 mil pesos, a tasa cero, para 1.300 pymes

El Yacyretá bonaerense
Cuando se analiza lo ocurrido con la construcción del estadio Ciudad de La Plata, aparecen muchas similitudes con lo ocurrido con la represa Yacyretá que fue bautizada como “monumento de la corrupción”. Y no es para menos, ya que la obra había sido presupuestada en 2.500 millones de dólares y se terminó gastando muchísimo más: alrededor de 11.000 millones de dólares. De ese total, 7.000 millones corresponden a costos financieros y otros 1.000 millones a costos de estudios de consultoría. Además, se ignora el paradero de 1.870 millones de dólares, lo que ha dado pie a numerosas investigaciones, aún infructuosas.

Eso no fue todo: funcionarios del EBY (Entidad Binacional Yaciretá) han sido condenados por malversación de fondos y por especulación con información privilegiada, al comprar tierras en los terrenos a inundar con el fin de obtener indemnizaciones cuando éstas se expropiaran.

Las similitudes acerca del despilfarro de fondos que se hizo en el estadio Ciudad de La Plata hace que los bonaerenses también cuenten con “su propio Yacyretá”: una obra que estaba presupuestada en 12 millones de dólares (45,6 millones de pesos con el cambio actual) terminará costando 34,2 millones de dólares (130 millones de pesos). A diferencia de la represa, la obra de calle 25 y 32 no sirve para producir energía, sino tan sólo espectáculos deportivos.

El negocio de las tragamonedas, otro punto oscuro

En torno al estadio Ciudad de La Plata también se mueve el multimillonario negocio de las tragamonedas. Ocurre que el gobierno provincial seleccionó a dedo las entidades de bien público encargadas de la explotación de la única sala de juegos de nuestra ciudad, estando en ese lote la fundación Florencio Pérez, que preside Raúl Kraiselburd, y la fundación Estadio, que integran dirigentes de los clubes Gimnasia y Estudiantes.

Pese a que debería realizar una función social, ninguna de estas entidades realiza labor alguna en beneficio de la comunidad, requisito indispensable que exige la normativa para recibir los fondos del bingo.

Esto hace que instituciones sin fines de lucro de reconocida labor social en la región, como lo son la fundación del padre Cajade, la cooperadora del Hospital de Niños o el Hogar del Niño Esperanza de Ana Mon, estén excluidas del sistema y no reciban un solo centavo de la actividad lúdica. Además, la fundación Florencio Pérez es investigada por la Justicia platense por no cumplir con el objetivo social para la cual fue creada: la atención de jóvenes adictos a la droga. Existen denuncias en relación a que esta entidad es una pantalla para realizar negocios espurios relacionados con el juego. Incluso fue creada semanas antes de que Codere se instalara en La Plata, a principios de los ‘90 (Codere llegó de la mano de Eduardo Duhalde y de Carlos Menem al país, que siempre mantuvieron estrechos vínculos con Kraiselburd). Ni siquiera tiene sede propia: funciona en el mismo lugar donde está el diario que dirige Kraiselburd, y hasta comparten teléfono.

La fundación del estadio no es mucho más transparente. Fue creada en los años ‘90 por parte de ambos clubes de la ciudad, para recaudar fondos que permita la realización del emprendimiento. Pero, finalmente, la obra fue realizada por el Estado provincial. “La fundación ya no tiene razón de ser, pero los clubes la mantienen porque siguen obteniendo dinero del juego”, dijeron fuentes consultadas por Hoy.


Fuente Diario Hoy: http://www.diariohoy.net/accion-verNota-id-82771-titulo-El_estadio_fara%C3%B3nico